miércoles, 8 de julio de 2020

POEMAS IMAGINARIOS (i² = -1)

 Poemas            imaginarios
 
     i² = -1


Edición definitiva




















Poemas imaginarios
           (i² = -1)







                                Leopoldo Minaya












Poemas imaginarios, 2007
Príncipe Editorial
Portada:  Las tres gracias, Rafael Sanzio, circa 1504, detalle.

© Leopoldo Minaya y sucesores. 

Aviso  : La presente edición ha sido revisada personalmente por el 
autor, que la establece como versión original, legítima, auténtica y definitiva, y 
debe preferirse ante toda otra publicación electrónica o impresa de cualquier 
fecha anterior al 11 de abril de 2020, y aun posterior a tal fecha.  Se 
recomienda a lectores, estudiosos, críticos y antólogos utilizar 
las funciones «copiar» y «pegar» para conservar la integridad morfológica y
ortográfica de la obra en su uso o divulgación eventual.








     Para Ima




















     EL HAZ
































            LOS AMANTES


¿Quién desafía al guerrero invencible
colocado a la puerta de una muerte segura?

Los amantes.
Ellos paralizan estancias.
Bajo penumbra se eternizan secretos.
Abren el anochecer
                              y sus portales,
celebrando la fiesta del tacto en carne viva;
ellos ven sin hablar el levante de un astro
e invocan con afán la estación de las lluvias.

Como amantes,
                     como Dresde,
giramos destruidos,
destruidamente edificados,
vigorosamente consumidos,
enamoradamente enamorados...
















IMAGINARIO


—Mírame, desnuda,
temblando bajo el frío.

—Óyeme, desnuda,
comiéndome los párpados.

—Como al infinito, como al vasto azul,
tócame, tendida, desnuda, así temblando.
                                                                                                                                                                    —Mírame: parpadeo
en la propia luz que dices.

—Mírame: desespero
por recrear lo alcanzado.

—¿Quién eres tú, sonriente y decidida?
Dime quién eres tú, Altísima y Alcázar.
¿Quién te ha creado a ti, Perfecta y Esculpida?
¿Quién te ha entregado a ti
la fuerza de los lazos?

El sello
era inminente.
                       Y susurró: —Seamos;
te mostraré al pasar mis areolas...

¡Se secarán las aguas!
La suerte me llamaba
con sus dos campanillas…
No supe.
            El atavismo
anclaba mis tobillos…





































IMA, HOY...


Lanza tus rayos, clava tu tridente de arena,
arda todo tu fuego, tus teas encendidas
agiganten su lumbre....
                           ¿Cuál tu alta pasión?

Sé sed, sé remolino,
sé tromba acrecentada,
sé vorágine, incendio, calor, sé piedra viva;
¡muéstrame la medida del placer que no acaba!







 INFLUJOS


Húmeda mañana. Juntos,
a veces triscando como cabritos,
dirigiéronse al pozo común de los deseos.
En su mano cada quien apretaba una angostura
(no obstante, era doble y redonda;
espectro de las adversidades).

Con el sol a la cintura
midieron largas cuadras. 
Una gota de lluvia, aún sin anular,
los  hizo hablar.

Entre briznas
y sol radiante
-como toda la complejidad del día,
como toda la contradicción del tiempo-,
se dirigieron a cortos pasos largos
hacia el mismo distinto paraíso.

—Querría ver al dios - ha dicho Ima,
sacudiendo gotas de lluvia de sus brazos.

—Id entonces al círculo sin bordes-
se le dijo.

Después de estas palabras cayeron al silencio.
Bajados de la cruz, sostenían
el aliento de las hojas, el toque del ajenjo,
la sublimación de las acacias.
                                                 Suspiraron.

Y ya, dentro del círculo, cuestionan.
Responden pináculos y rayos.
Cada rayo luminoso forma un lustro,
un lustro primerísimo y eterno....













YO FUNDARÉ

Yo fundaré una ciudad para tus ojos,
porque la veas en su raudo movimiento;
una ciudad no de un siglo, sino
solar, eterna
como la duración de los abrazos...

Génesis,
altura de la noche,
abismos suspendidos,
verdores despavoridos,
redobles entre marismas,
bosques entretejidos,
encarnación rediviva:
                         tus ojos dilatados.

Yo fundaré una ciudad para tus ojos, faro.

Así me alumbrarás bajo la noche sola;
entre la noche, a solas, y ciego
y deslumbrado.














VERTICAL EMBRIAGUEZ


Por el ladrillo
por el tiempo
por tu rostro
por la arena
por tu visión de cinta
por el rojo movimiento
por las ocultas formas
buscar,
Ima,
el vaivén, de líneas
forcejeo.

Hallar:
la cicatriz
el aliento
el deseo
el ángulo querido
el Sí
       y el No
de las constelaciones
en el zapato sonámbulo
pisando el volumen del jadeo.










LECTURA DEL ESPACIO

Como si imaginamos
que una punta
y otra punta
en sus centros
se clavaran
en medio
del espacio
-como espacios
que se empotran-
se tocan
las miradas...

Connivencias
del voy
y del espero
anhelantes de roce
a flor de ver
lo que entre
circunferencia
y diámetro
de círculo
da
3.1416

(la lealtad
del mar
por la marea
la profética lumbre
del desliz:
los enigmas
que inician
en tu  π, Erna, 
los descifro:

levantan
un jardín).

Deslumbrante
cabellera,
 bellos ojos
 reinventan
el mundo...
y a una voz
«Hágase la luz»
has dicho,
Padre,
y «hágase la luz»
repito yo
como un rezo, oración
o súplica
que girara
en torno
de la luz
increada...

y de hinojos, contrapuesta
-otredad y lux mundi-,
siempre tú.



SORTIJAS...
 
La imagen ecuestre
se transforma. 
Cantas, sirena azul.

Esa sirena azul, un rancho, un huerto:
avidez auscultando lo laxo de las pomas.

…Haya más:
letras (runas) se enlazan con su par:
r con r,
            t con t
luz-contraluz,
               flama-contraflama...

Titilar de la estrella:
                       respondemos los dos,
juntos escogiendo los divinos gerundios:
alcanzado lugar
                       entre senos y flores.

Cabalgamos la estrella, remontamos
su ardiente despuntar:
         oh, mano que gestual
apremia el abanico...

¡Redondos mundos,
suban
a coronarme en el lecho
mientras me balancee en
la cuerda suspendida!

¡Tomar lápiz y papel
y verme
en el trueno,
                    y sentirme
consubstancial al trueno!

El poeta es carne del ensueño...
en tanto pueda rodar entre tus dedos
donde (una vez labrados) colocas
los anillos
que lucirás y serán
tus más preciosas gemas...






























LA SAL Y LA ALEGRÍA

Para nosotros la sal y la alegría,
la sonrisa entre los pómulos ciegos;
para nosotros la risa y el ahora
y el sentirnos los dueños...
del concierto
de voluntades,
de arenas
y de sueños.

...Y ya aprendía, por cierto, a tararear tu música
(prefiero al ojo abierto el párpado cerrado;
adentro, auscultando la altura de las cosas...)

A cambio de un corazón
doy las mañanas,
al ritmo del corazón anda mi pie.
Por la sal,
                 la alegría
y el hidromiel me entrego,
pervivo.... pervivimos por siempre
en el amor.














IDILIO ELEMENTAL


Yo quisiera
que una vez
hablaras,
Agua.

¡Rija el mundo
tu entera
desnudez!

Di:
—Yo, Agua,
seňora de la mar,
no me prosterno...
Mi carne
transparente
también
despierta a veces
sintiendo los latidos
y el aire
del amor,
y en mí
-yo, que he saciado
la sed
de los amantes-,
en mí caerá su fuego
para avivarlo Yo.

...E insípida y frugal,
invítame una noche
a tus encajes
y déjame dormir
sobre ese cuerpo,
déjame sonreír
sobre ese espejo,
déjame doblegar
mi sed de nuevo
sobre esa idealidad,
¡oh, madre Agua!
























AXIOMAS

No por azar
nos revelamos
el tercer planeta.

(Valga
la brevedad
de lo tratado.)

No por azar
se anudan
tiempo y cosmos.

(Valga
la brevedad
de lo tratado.)

No por azar
sorbemos
de las fuentes...

 (Valga
la brevedad
de lo tratado.)

No por azar
tus manos y las mías,
no por azar sedientas
y escondidas,
no por azar furtivas
y anodinas,
se rozan desveladas,
breves, locas...





























CUADRADO  AZUL

De ese cuadrado azul cuelga una rosa.
Y una curva, y un arco, un infinito...
(el ojo de los cíclopes
los sostiene con vuelo suspendido).

La rueda de los sueños gira, gira;
yo me acuesto de cara a lo descrito.
De ese cuadrado azul cuelga mi otra…
realidad, insisto.

¿Quién responde?
La llama del costado.

¿Quién me llama?
El tiempo sometido.

Tiendo puentes, los puentes de mis dedos.
Cierro el arco, los arcos, los anillos.
De ese cuadrado azul cuelga la rosa...
Otra curva, otro arco, otro infinito.

¡En doble irrealidad!
                        Y miro, y las sorprendo,
sonrientes riberas del delirio;
y juntas erigieron catedrales;
reflejadas, hollaron los designios.
De ese cuadrado azul cae la rosa.
¡Giro!


  REVERBERACIONES

I
Me salvé por tus pechos del destierro
y para la multitud fui recobrado.

¿Quién me arrojaba témpanos de hielo?
Si algo queda, queda
lo ignorado.

II
¡Vuela, vuela! Te eleva el torbellino.
¡Siente, siente! Te empujan al tormento.

Sube un blanco jaguar cabal gestado.
Pasas tú, paso yo
y pasa el viento.

III
Mudez del infinito.
Noches inmisericordes de “moon and paradise”.

 Ángeles tiernos de rodillas cimbreantes.
Flor de mayo:
lis. Candelabro. Danza.

IV
El índice se hunde en la boca del decoro.

Se abren puertos. Entras, sorprendida.
Algas marinas caen, caracolas
se apresuran y «saltan» por debajo del muro.

¿Que no llovieron estrellas en la costa?
¿Que no se vislumbró ningún embarcadero?

V
Sé dichosa: arrima tus altares,
empapa de azafrán
la turbamulta
y desvívete y vuela, alitendida.


VI
Ya vendrán por sus pasos
los perdidos.
Si eres el aserrín, yo soy la casa;
bajo un cielo de sen, yo soy el templo:
siete puertas abiertas de reojo,
nueve mares salvados por un remo.















“EL DIA DEL AMOR”
(Retablo de Palmasola, 1962. Ritual erótico-mágico-religioso)
A Juan Manuel García


La salve salta a los aires...
y yo me anudo a tu cuerpo.

Una loca boca sopla
las redondeces de un cuerno.

¡Ah, negra! Pobre y desnuda
te adueñas del campo abierto

(ya la ecuación del placer
circula por sus adentros).

Cocuyos se encienden: ¡vivas!
¡Viva el Santísimo eterno!

¡Viva la madre piadosa!
¡Viva Olivorio Mateo!*

Jadeos, murmullos, gritos
inundan el matadero:

los asesinos empuñan
cuchillos de carne y hueso.

Ruedan monedas de sangre.
Ronca un oscuro pandero.

Y hay una voz que repite:
¡Viva Olivorio Mateo!

Vuelvo a Carrera de Yeguas,
trashuman los cementerios:

he visto sexos volando
muy separados del cuerpo.

Dos potros se yerguen rudos,
dos potros: la sed y el sueño.

¡Cómo me embriago mirando
un punto azul en tu seno!

­­­­­­­­­­­­­­­­­­*Olivorio Mateo (también llamado Liborio u Oliborio): fundador del «olivorismo», secta religiosa de raíces cristianas e influencias africanas que existió a principio y mediados del siglo XX en la isla de Santo Domingo.


















EN NOMBRE DEL AMOR
(o Canción del amante eterno)


Tú recoges las huellas de mis voces
y las tornas canción de mediodía
con pecado mortal, con poesía...
(y adelantan tus sueños más veloces).

Nada raro si truena en altavoces
la fe que me profesas cada día;
yo soy tu religión: la profecía
acompaña a los ritos, y a los roces...

Oigo una voz –¿o es luz?- que me persigue
pidiendo que mi espíritu se obligue
en nombre del amor, cuando te llamo...

Pero yo, el escéptico sonriente,
no acepto navegar por la corriente
atado al eslabón... porque te amo.












POR LA SIERRA DE NEIBA


Un soldado de España caminaba
por la espesura de las tres montañas...

Se extravió extrañamente... y del camino
le cerraron el paso unas ciguapas.

«¿Quiénes sois?», preguntó, pues los soldados
conjeturan, preguntan y adelantan...

«Un absurdo de piernas en delirio....»
respondieron, azules, las ciguapas.*





_____________________________________________________________________

*Ciguapa. Cierto tipo de aves de rapiña, en España. La tradición dominicana las convierte en silvestres  criaturas medio divinas-medio infernales, generalmente hermosas, con figura de mujer, y con los pies torcidos hacia atrás.


















EL ENVÉS















































PENSAR DE IMA


Era, entre la noche vistosa,
una celebración de nuevo culto.
Entre luces y sombras, entre el reflejo de los faros
y la abierta
marejada del inconsciente,
subimos a la Altitud.
Apoyadas las manos en el estribo, dejo pasar la luz,
la luz primera,
la luz del andamio de las sombras donde, 
ellas primero,
llegaron a la altitud que digo.

El viaje fue un trabar
de alas dormidas.
Se hicieron una:
atraparon
los más hondos reflejos
hasta hacerse una (misma) luz.

Así comienza la historia,
así comienza.

Radiante oscuridad y larga espera.
Embriagado en mi noche,
haciendo malabar de la conversación, atentos ambos al ruido
de los silencios nocturnos,
hablamos de música, heno y canciones portuguesas.
Era un anillo su voz, una invitación al desvarío.
¡Y tan cierta! Y colgó de sí la ecuación
regia y solemne.
¿Y quién no escucharía si llamasen caracolas
o llamara el estribillo de una canción antigua?
(Canción fija, algo oxidada, dejada a la intemperie
como botella rota.)
Llama la voz interior y le responden.
—¡Anda! ¡Sube por la pared, sube por la pared!

Así me dio el toisón, la efigie, cuadros,
de inquietud, una estela
y un barco de gemidos.

Después fueron las tardes largas gastadas frente al mar.
Ante la evidencia, la humedad era una causa.
Un pronóstico.
Premonición y abril. Los besos, como siempre,
hablaban de humedad.

 Largos paseos, largos...
 reconstruyendo un olvido.

Ella era una ría doble y solitaria... y yo descalzo.
Habíamos pasado
nueve noches en Dublín y no tuvimos tiempo
para describir el asunto.
Las noches de Dublín no tienen
almas amaestradas: se van con el caer
de una oración no escrita...



ABLUCIONES

¿Adónde fueron, jardines, quién los apartó?, decid
Quien los hizo caer en la impresencia de hoy día
desdibujó las líneas
con brutal desamor.

¡Sentirnos otros haría esta vez tanto bien!
Otros, los que no fuimos al roce de los juncos,
al chapoteo del agua y la risa en aluvión.

(Si todo fue creado por la oración divina,
si todo es para ti, el  dueño, ¡canturrea!)

...Detrás de los alpistes, los hicacos y pomos...
las cuerdas, las corinas...  ¡escúchate  entre trompos!
...Acuérdate que el tiempo jugaba entre las hierbas
picantes infestadas de puntos colorados...

¡Volver!
             ¡Quién estuviera de nuevo entre esas cosas,
entre aquellos matices y aquellas lejanías,
quién se desenredara y de nuevo se encontrara
dejándose caer entre los tiempos que fueron!









ACERTIJO

Canto de las sirenas.
                             Evasión y luz.
Tono del año veinte. ¡Cabalga, abrecaminos!
Hazte flor y cabalga
la alusión al pecho...
                          ¡Quita, quita!

Arco imaginario, curva
de realidad.
Axiomas
de blanco betún.

Ralo sonar del tiempo acompasado y viejo,
entre ritos, entre razonar...
Más allá de toda apreciación a tientas,
el punto vuelve al punto: la canción,
 porque es....

No hay acertijo simple: toda corona es hueca,
toda canción un faro, toda verdad un lienzo...

¿Quién no daría un arpón por una flor rehecha?










GIRANTE TORNO

Si has visto a la muchacha que danza en el poema
-dígome-
debes saber su pasión en las mañanas,
explosión
             desmedida,
girante torno digno de ubicuidad incesante.

¡Corazón de saberse desencontrado a ciegas!

Si al girar de la página
un reencontrar ansías,
si al torrente de un ósculo
una ovación te llama,
sus pasos marcarán las desusadas huellas,
de plano se abrirá la construcción sellada.

Ella baila,
             envuelta
en resonancias,
no como un címbalo: como una
campana, y tañe, ciega.

(Cordaje de violines
rozándose en la noche y en su filo.)

....Volveré por sus valles y colinas,
volaré por su cuello como un águila,
como un velero encallaré en su centro....
¿Qué más puedo decir de la muchacha?














MAYA
Mordida por el pez (salmón) de la lujuria,
deseo de volar era el deseo…
A las tres, el arnés
plantó puntal (delirio)
al desbocarse un alto caballo
(viejo sello).

¡Descifrado secreto de la hora!
¡Deseo de volar tienen las hojas
(voltearon a su pie), hojas que fueron
ideas de medallas y de símbolos
de sus cuatro colinas aferradas,
de su vagina abierta como un libro!



MÁS ALLÁ  DE LAS COSAS


¿Dónde están las espadas de aserrín
y el amplio abrazo de la soledad?

¿Dónde están las espadas?

                     Buidas en sus lechos
(el haz con que me anulas
es el envés con que me salvas...)

Vas,
     vienes,
vaivenes a la vez,

con el arco y la flecha, con estocadas
de bronce,
neta, mágica...

Así aprendí a entenderte más allá de las cosas...
más allá del silencio que encarna tu heroísmo.













DORMIDA LUZ

¿Qué estás haciendo tú
mientras figuro estas letras
y respiro y te pienso
y te imagino
y me alegras?

¿Duermes?
Tus brazos -di tú-
¿dónde se posan?
¿Lugar alguno puede
merecer tu cabeza?

¿Qué tocarán tus manos
que, sin embargo, me tocan?
¿qué callarán tus labios
que, no obstante, me hablan?

Soy solo este chasquido
a ras de madrugada,
soy  la inquietud despierta
bajo la luz dormida.

Duerme, amante mía,
descansa....
                  Es mi alegría                                              
tener, para pensarte,
toda una noche larga...







IMPRECACIÓN DE NÁUFRAGO


—Devuélveme
su figura
en las tardes
de plomo...
su piel blanca
y ¡tan virgen!
Ademanes de siglos,
olas tuyas...
¿qué enigma
se formó
deshaciéndole?

—Hiena
de largo vientre,
hondo mar,
¡derrama
todas las fieras
estultas
 de tus aguas;
suelta todas tus aguas,
que caben
en mi boca!

—Leviatán,
di tu razón de ser...

Doloridas palabras:
un adiós
lo hizo viejo…
Pero al mar
verdadero
qué le importa
este hombre;
indiferente y
supremo,
qué le importa
este hombre,
sinrazón que reclama
lo indebido y…

—¡Oh, mar,
azaroso mar,
promiscuidad impoluta!

















POEMA Z


Si hoy tuviera el día
alguna espera rota
y te adelantaras al paso de la ocasión,
                                                    como digo,
vería así una pausa en mi soledad, no sería
el gnomo que del viento
labrará los zarcillos.

 A oscuras quedo siempre
ante lo opuesto,
                          y el mito
del regresar
espumas
y dispersión se vuelve...

¡Y siempre queda el día
sin un girar abrupto!
¡Entero queda el día
sin que la espera rompa!












PASTOR HERIDO


A ti, pastor herido, te llaman dulcemente.
Ha vuelto. No hay espera. ¡Qué difícil mirarle!

Por hallarse en ti mismo se anula el tragaluz
y rueda la campana que tañeron tus manos.

—Mas, ¿qué podía yo, soñador, sino irme?
¿Hacerme limadura?  La tierra magnetiza.

Siempre serás. Vendrás. Y volverás. Existes.
Y te veré pasar dentro del pecho. Mira.

Otras noches vendrán, otras serán las horas.
Y yo estaré de pie, atolondrado, nuevo.

A ti, pastor herido, pastor salvado, llega
la meseta, el descanso, llega el amor soñado.

Al albor del romero, a los pies de las lilas,
habrá un dormido párpado en la estación tranquila.

Algo flota sagrado. Como un incienso arde.
Algo fluye, se arranca; desencontrado, miro.

Haya paz en mi ánimo, sométome a las cosas,
al misterio, a la ciega relación omnisciente.

No se puede borrar con dos trazos el mundo,
ni se puede arrancar esa esencia que ha sido.

Lloverán los recuerdos. Con palabras y risas,
devolverán el mundo a quien lo había perdido.





































ALIENTO ULTIMO

El cielo ha perdido todo el lujo
imaginario
-nubes blancas borradas,
sol radiante
sin luz,
tinte claro en oscuro-,
cuadrado panorama
cojeante de cúpulas,
fantasía de lumbre,
de triángulo y  toisón.

El vacío se adueña
de ausentes edificios,
Decrecen a sus anchas
las notas del tambor.

En pleno centro confluyen
las orillas.
Frío y calor.

 El derredor no existe
a la mirada;
la mirada no existe
al derredor.

Ahora nada dice
este poema;
no estás tú –da lo mismo-
ni estoy yo.

Ima no existe ahora, tal vez
no existió nunca;
su doble corazón
nunca existió.

Ima, mira ahora
partido el mediodía:

consumido,
todo consumido;

consumado,
todo consumado:

en un vuelco de pétalos
ardientes,

convertido el arriba
en el abajo.













EFIGIE AMADA EN T
  
Escalinatas térreas
en tu monte
(eres Venus)
me transportan
a un suelo
de humedad
embriagante.

Oración.
Devoción.
Fuerza
de piedra-imán.

Llama al trasluz.
Pradera intransitoria.
Sublimación y escudo.

Se agitará la mano,
mas no borra
su accionar
el polvo
de los sueños.

Al apretón del agua,
sierpe, cíngulo,
cristal
o nueva luz,
yo,
solo,
solo,
solo,
solo con mi navío.































INVASIÓN A OSCURAS

El tiempo,
esa invasión a oscuras...

La mancha silenciosa
se adhiere a la pared,
imprímele fundante
notación.

Instante inenarrable,
                           manchón,
          experiencia
vivida,
hacia ti voy...
¿me cubro
o me descubro?

Del bermellón a ti
avanzan los colores;
del resplandor a ti
no cabe otra luz blanca...

¿No es demasiado olvido
para un mismo cetro
o demasiada herrumbre
para una misma espada?





ENTIDADES VIVIENTES

Si el tiempo fuera tiempo
y el cielo fuera cielo,
si todas las estrellas anidan, son; y son
entidades vivientes (musitan o titilan)
en el marco visible que fija nuestro lecho,
daría los confines, lo haría, y abriría
las puertas del espacio inespacial abierto.

¿De que nos servirían
                               las presencias
labradas?

Abollarían el cuenco de las horas,
darían pie a un redondo cuadarado de abstracción,
a una ceniza gris, a una llovizna fina…

Si el tiempo fuera tiempo y el cielo fuera cielo...
no olvidaría nunca, nunca más la emoción.












ILUSIÓN DE ATITAR
( Poema imaginario para la Ratita argentina,
como respuesta…)


Sería fronda tibia si tú me llamas, ¡llámame!
Junco y fósforo sería en mi pasión, ¡enciéndeme!
Alegría de ciudad refundada yo soy
para calmar tu sed, para apagar tus ansias...

La muralla y el llanto se romperán, amiga.
Mi suavidad de plumas revestirá tus alas,
y como si fuera un alto santuario, en mí vívete:
haré que se te escuche la voz de tus plegarias.

¿El gran vacío de amor sabré llenar?
                                                       Entiende:
detrás de estas palabras hay otras que te llaman,
palabras de ardentísimo escorpión (raro espécimen:
cuando no es fuego puro, como un canario canta.)

Mas detengo mi canto... A ti -¿tarde?- te admiro…
A ti -¿tarde?- te pienso...  A ti -tar....-
                                                          ¡yo te amo!


       






EFLUVIOS



1
A gritos
a murmullos
a días
a nocturna ebriedad
a blanca esencia
a pinceles rotos
a jardín
a metáfora rodante
transparentes
fuentes del soñador
así se despeñó
del alto muro
y así rodó
inquieto
furibundo
solo
con otra igual
en el tiempo en sí mismo confundido
a dos tiempos y en ambos suspendido

en soledad
y en comunión.




2
De más, buscar
entre caracolas y pozos;
de más, llevar
la vestimenta o el ramo:
 el alero del tiempo
va en las noches
 zumbando
entre franjas
 y círculos,
destruyendo
al pasar
los areópagos...
(la brillantez del fuego
en la fragua del juego
nos hermana)

¿Era un dorado pez?
¿Era una ciencia?


Paréntesis,
¿te abres
o te cierras?








3
Y al final, solo, quedo
nadando entre poemas...

Ausencia de los ritos
contemplados.

Erosión
del ente suspendido.

El silencio, la vereda,
todo arde.

La ilusión, el amor,
ya todo rueda.

Principio de un saber
atadas nuestras vidas:
la fe y la añoranza
saliéndonos del pecho.


¿Podrá volver?
La esencia nos anima.

No se ha quebrado en dos el pedazo de bronce...
«No se ha quebrado, no», dice Jano. ¡Dos caras
en el amor,
dos rostros apacibles latiendo y elevados!



4
Lazos apetecidos,
brazos,
cuerdas, cantos,
redonda la boca en el decir.

Ardiente deseo. 
Rayo, flama.

Puedo verte.  A ti ya
nada acaba.

Cae una nube azul
en tu garganta dormida,
cae tu risa gris
y caes de los áticos.


Puedo verte. A ti ya
nada pierde.

Y sin embargo, engañas tu soledad.
Como si no fuera urgente reír acompañados.
Como si no fuera el polvo
medida decisoria.

Una, Ima,
haremos nuestra historia...
¡Que sea canto glorioso, pues vida merecemos!



5
La vida quiere las gracias.
Las Tres Gracias:
el hábito del pez,
el toque del tomillo,
la cruz del ajedrez....

¡Nos llenamos de historias y de fábulas!
¡Fábulas para recordar a fin de vida!
¡Vida para vivir, muy ahorrada!

¡Ah! ¿No te acuerdas, que a tientas fueron....? ¡Lentas
evocaciones!
¡Ah!, ¿no te acuerdas que fueron más estrellas
las que viera
brillando
a ciencia cierta?

Que no termine, no, la plática cerrada:
azar de flor, alta catarata de humanidad y ríos nuevos,

floraciones,  aljófares y néctares
que si probamos
alzaron nuestras almas....








6
¿Quién no dudó una vez
del quehacer emblemático?

Sediento así, no supe
si era verdad la vida.

Hacer febricitante,
devoción cerril,
la más cara máscara,
esplendor divino.

Veía, en ronda abierta,
mil urbes escondidas,
cielos de arena
cayendo entre manzanas
desparramadas.

Llamadme...
En fin, ¿seré testigo,
portón,
torre barroca y ciega...?

Me ofrecieron la noche y el poema;
y yo temblé de amor sacralizando las noches...

Mas volverán, serán
el encontrado abrazo.

Se espumarán. Vendrán
sobre la noche hueca...


7
Era la noche.

Vestía sus típicas raíces.

Había intentado
hacerme sombra.
(Nombra,
rostro de la oquedad)

La noche misma
trajo arena,
soles, torbellinos,
querer ser volver y amanecer
y no torva inquietud,
sopor de mares
y enteros días
de vivir entre solos.

Errantes pasos
se buscan y se esperan,
tiemblan la misma actitud
sin enfados
y sin rebeldías...

Era simple: fundirnos
mágicamente en el acto,
atrapada la dulce
ensoñación en su vuelo.

Se nos dijo:
«Amaos los unos a los otros»
al darnos la más alta figuración de los símbolos...






                              










__________________________







________________________
Leopoldo Minaya 
Estadounidense nacido en el nordeste de la isla de Santo Domingo (noviembre 15, 1963), isla donde estudió leyes y se recibió de doctor en derecho, por lo que posee una triple nacionalidad (universal, primeramente).  Cursó además una maestría en Educación Urbana en el estado de New York.

Otras obras escritas y publicadas:

En el género infantil-juvenil:
La canción de AngelinaHistoria de la doncella que fue a la guerra, Cuento de los dos quijotes, Historia del niño René Rosales y de la flauta encantada, El tiempo niño o El libro de Alexander, Romance del pastorcillo, El conde niño. También Charada al pie de la luna, obra de teatro para niños.

En el género Poesía: Oscilación de péndulo, (1977-1981); Preeminencia del tiempo, (1983-1989); Preeminencia del tiempo y otros poemas, 1998; La hora llena (2007); Poemas imaginarios (2007), Los cantos sagrados y otros poemas (2019). 

Con El libro de la hormiga y Fabulilla de la isla de Santo Domingo o del halcón gerifalte y la zorra mañosa, el primero en prosa, el segundo en verso, incursiona en el difícil manejo de personajes que propenden a la crítica social y de la conducta humana (2020).

Tiene ensayos y comentarios críticos sobre temas literarios dispersos en periódicos y revistas nacionales e internacionales, y en la red internet.

Blog oficial:
poemasdeleopoldominayablogspot.com
























.









No hay comentarios.:

Publicar un comentario